El Museo Nacional recibió cintas que registran las performances e ideas del pionero chileno del Body Art. La donación fue hecha por la familia.

Vía El Mercurio

Volvió a Santiago en 1996, después de haber hecho buena parte de su carrera en Italia y Estados Unidos, y venía cargado de experiencias. Siempre basándose en su vida y cuerpo, Francisco Copello (1938-2006) hacía grabado y collage. Pero sobre todo se definía como performista, mimo, bailarín. En Nueva York trabajó con Laura Dean y Robert Wilson, y en Chile era considerado precursor del body art, con obras que cuestionaban nuestra identidad, citaban la cultura de masas y representaban cuerpo travestidos. “La última cena” (1971), “El mimo y la bandera” (1975) y “Lina Tumer” (1983) quedaron como algunas de sus acciones icónicas, aunque en su momento no recibieron una valoración acorde del medio. Aquí, el reconocimiento empezó a crecer a fines de los 90. O incluso después de su muerte.
“A veces se necesita que pase tiempo para que renazca el interés frente a ciertos movimientos y prácticas artísticas. Así son los procesos. En el caso de Copello, que es un pionero, creo que llegamos al momento de la revalorización”, comenta Paul Birke. El arquitecto y galerista (Die Ecke) ha oficiado como custodio del legado del artista. Y, más precisamente, como el representante de su hermana Rosa Copello -su suegra- y de la familia, que donó al Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) treinta videos y cinco archivos de audio. Estaban en cintas magnéticas, casetes y U-matic, que ya digitalizó Erika Castillo.
“Es un conjunto que revela la esencia de su trabajo, porque en varios videos él aparece describiéndolo”, afirma Birke, y cuenta que la donación se divide en seis grupos. La “Serie portafolio” reúne videos que Copello elaboró para presentar su trayectoria, mientras que la “Serie diaporamas” -cinco videos- contiene piezas en las que complementa imágenes de acciones de arte con sus narraciones en off. “Son muy atractivos y un testimonio intelectual e histórico clave”, agrega Birke.
También hay una serie de videos de sus performances, junto a un núcleo sobre su videoarte y otro dedicado a entrevistas. Ahí aparecen tres registros, uno de ellos con la participación del fotógrafo Luis Poirot, quien retrató los Tableaux – vivant que Copello presentó durante su corto paso por Santiago en 1973. Todo este legado ya está en el sitio bibliotecanacionaldigital.cl.

MÚLTIPLES DIMENSIONES

“Para el museo es una gran satisfacción contar con un valioso conjunto de obras y materiales de Copello. Esto constituye un aporte significativo a nuestra colección y también una dimensión de justicia para con un artista que no fue suficientemente valorado en vida. Su obra tiene múltiples dimensiones, él hizo de su cuerpo su principal instrumento de trabajo y vinculó la producción artística nacional al panorama internacional”, comenta Fernando Pérez, director del MNBA.
Junto con esta donación, Rosa Copello planea – según cuenta Birke- legar los escritos de su hermano al Centro de Documentación de las Artes Visuales (Cedoc), alojado en el Centro de Arte de Cerrillos. Y en paralelo, con financiamiento de Fundación AMA (Juan Yarur), el curador español Agustín Pérez Rubio y Montserrat Rojas investigan la obra del artista. El proceso terminará con un libro y una muestra que podría verse en Santiago y Nueva York, reviviendo la ruta de Copello.