La muestra reúne una serie de obras de Tomás Rivas, quien es parte de la colección Juan Yarur desde el 2011.

Las exposiciones Pinturas de Aventura y Pararrayos son dos en una. La razón de esto es que, en principio, los artistas Rivas y Galecio trabajan en el mismo taller, compartiendo el mismo espacio, desde hace once años. Si bien, se conocen y son amigos desde que entraron a la Escuela de Arte en 1994, en la práctica, sus modos de trabajo se han ido interrelacionando progresivamente al experimentar en el mismo laboratorio: intercambian materiales y herramientas, comparten recetas, formulan figuraciones, experimentan catástrofes, aventuras y pinturas, rayos y centellas.

Así, como las obras que salen de un taller de producción artística medieval o renacentista, sus trabajos manifiestan inquietudes individuales y colectivas, cruces de sensibilidades estéticas, visiones imaginarias personales y grupales que surgen en la coexistencia vivida mediante sus procesos de creación artística. En esta lógica, la exposición que vemos en el MAVI se trata de un ensayo y una oportunidad para exhibir no sólo unas obras, sino el modo de una relación.

La serie principal para exponer es la de más reciente producción, Pinturas de Aventura de Rodrigo Galecio. “En esta he puesto en marcha algunos recursos y/o principios de trabajo que provienen del cómic como, por ejemplo, la formulación de un personaje que transita por el espacio plástico de las pinturas”, señala el artista. 

Respecto a la configuración del personaje, que se llama señor Plano, su característica particular es que está sujeto a la estructura geométrica de la imagen, de tal forma que es la geometría la que configura su aspecto. Se trata, esencialmente, de un triángulo que aparece según la morfología que sostiene el sistema de orientaciones que, para la mirada, se sitúa en la pintura. Cada cuadro, entonces, sería una especie de aventura que vive señor Plano que no es otra que la experiencia de hacer y ver una pintura o las pinturas en general y que cada vez se manifiesta según diferencias al nivel del color, del estilo, de elementos simbólicos y de las referencias representadas, entre otros elementos configuradores.

La exposición Pararrayos de Tomás Rivas reúne el trabajo que ha realizado durante los últimos cuatro años. “La muestra se compone de más de cincuenta obras realizadas en mi taller en distintos formatos y técnicas, que serán incorporadas en la creación de obras murales específicas para distintas salas del museo. Estos trabajos comenzaron a organizarse y producirse en un formato de series, bajo distintas ideas y procesos que, en términos generales, se caracterizan por la multiplicidad de referentes iconográficos y experiencias personales reflejadas en imágenes. Tanto en el total como en sus partes y fragmentos, prevalece un pensamiento divergente que conjuga y configura imágenes de manera libre y asociativa”, explica Tomás Rivas.

A raíz de la apertura con la que se emprende este trabajo, se reconoce la construcción de una identidad visual híbrida o mestiza. Tiene un marcado interés por un tipo de museografía o puesta en escena de las obras que intenta complejizar los límites o bordes entre el objeto/obra y su contexto. En particular, destacan pinturas y dibujos realizados sobre planchas de yeso, un material bastante convencional en la construcción de interiores, que como soporte de dichas obras, adopta la función de una doble capa de muro y establece un puente directo con la arquitectura y configuración del espacio existente.

Fuente: Museo de Artes Visuales.