La exposición, extraída de la colección Juan Yarur, celebra a los artistas contemporáneos más interesantes que trabajan en Chile en la actualidad. Esta nueva generación de artistas surgió, boyante, a través del tejido de la nueva democracia chilena a fines de los 90, lo que provocó que la escena artística en Chile se detuviera, levantara la vista y dejara espacio para algunas voces nuevas y claras.

A pesar de la monumentalidad que caracteriza a estas obras, existe una modestia innegable en el uso de materiales cotidianos. La elección de los materiales de origen también se trata de una actitud y reacción a la tecnología y los “valores de producción” del arte del primer mundo. Estos son, sobre todo, compromisos con el proceso y un deseo de poner al espectador en el centro de un universo fantástico, obsesivo, formal, abstracto y narrativo.

A diferencia de las generaciones anteriores (Eugenio Dittborn, Gonzalo Díaz, Alfredo Jaar y otros), la expresión abiertamente política se deja a un lado a favor de los viajes a través de preocupaciones personales, poéticas, artísticas y existenciales. En la exposición, las obras intentan retratar “el lado ambiguo, confuso, íntimo y emocional de la lucha socio-artística”.